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El despertar del leviatán y The Expanse

El pasado 1 de febrero comenzaba en el Canal Syfy de Estados Unidos la segunda temporada de «The Expanse», la serie que se basa en la saga de novelas que Nova comenzara a publicar en noviembre de 2016 con El despertar del leviatán. A pesar de que la primera temporada no tuvo demasiada audiencia en la pequeña pantalla, su calidad hizo que se convirtiera en todo un hito en las redes y que poco a poco su base de aficionados fuera creciendo, aficionados que la comparan ni más ni menos con una de las grandes series de ciencia ficción de todos los tiempos: Battlestar Galactica. El ruido hizo que la propia Netflix comprara la serie para emitirla en todo el mundo, y así también el pasado mes de noviembre llegó a España en la plataforma de vídeo bajo demanda.

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La segunda temporada de «The Expanse» comienza donde lo dejó la primera: Miller y Holden acaban de escapar por los pelos de Eros después de recibir una cantidad de radiación que les obligará a medicarse (en la novela, en la segunda temporada veremos que se soluciona de una manera un tanto diferente) durante el resto de sus vidas. A pesar de tratarse de una adaptación fiel, las diferencias entre la novela y la serie son obvias y por motivos muy variados. Las que más saltan a la vista quizá sean las de presupuesto: en las novelas los cinturianos son humanos que llevan varias generaciones viviendo en el cinturón de asteroides sin la gravedad de un planeta, lo que ha afectado a su aspecto físico. Son de miembros largos y suelen medir más de dos metros, al contrario que los terrícolas o los marcianos. En la serie de televisión lo justificaban al principio de la primera temporada con algunos cambios en las características físicas que eran fáciles de ocultar y poco más. El cinturiano, el idioma que se habla en el cinturón de asteroides, también es diferente en la serie que en las novelas. Mientras que en las novelas (las escasas veces que se puede leer algo, eso sí) los autores optaban por intercalar palabras sueltas en varios idiomas, en la serie se ha contratado a Nick Farmer, un lingüísta que ha intentado darle un sentido gramatical a la lengua del cinturón teniendo en cuenta el batiburrillo de culturas que malviven en las rocas.

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Las otras diferencias son narrativas: James S. A. Corey, o sea Daniel Abraham y Ty Frank, escribieron El despertar del leviatán como una novela con una trama autoconclusiva pero fácil de continuar, todavía sin saber si conseguirían llegar a vender una saga. Eso unido al hecho de que los telespectadores quizá necesitan más contexto que los lectores ha desembocado en la aparición de varios nuevos puntos de vista en la serie de televisión desde un principio: en la primera temporada tuvimos a Chrisjen Avasarala, que se sumaba al punto de vista de Holden y Miller de El despertar del leviatán y en la segunda contamos con Bobbie Draper, la sargenta de la Armada de la República Congresual de Marte (ARCM), ambos personajes con su punto de vista en La guerra de Calibán (la segunda novela de la saga) y una contrapartida femenina necesaria y del que carecía la primera novela. ¿Le damos un repaso a las descripciones literarias de los personajes principales para compararlas con sus contrapartidas en la serie de televisión?

Holden

Holden
«Los cuatro supervivientes de la Canterbury estaban de pie, rodeados por los restos del tiroteo como unos novatos después de su primera redada. Miller notó que su mente daba medio paso atrás para tener una perspectiva más general, pero sin centrarse en nada en particular. Holden era más bajo de lo que había esperado después de verlo en los vídeos. Debía de haberlo imaginado, ya que era terrícola. Tenía la clase de cara que no servía para mentir.»
El despertar del leviatán página 260.

Aunque pueda parecer lo contrario, Holden está muy bien llevado a la pequeña pantalla en estas dos primeras temporadas. El porte de Jon Nieve, de joven recién llegado que no tiene idea de nada y que, a pesar de tener buenas intenciones, termino por poner en problemas a todo el Sistema Solar. Un contrapunto la mar de interesante a Miller que en la serie, eso sí, se diluye un poco debido a la proliferación del resto de personajes y tramas, algo que no ocurre en El despertar del leviatán debido a que ellos dos son los únicos protagonistas.

Miller

Miller
«—Vale, ¿qué aspecto tiene? —preguntó Holden.
—Cinturiano. Unos cincuenta, o quizá cuarenta con mucho a sus espaldas. Camisa blanca y pantalones negros. Un sobrero ridículo.
—¿Policía?
—Seguro, aunque no le he visto la pistolera —dijo Amos.»
El despertar del leviatán página 254.


Miller quizá es uno de los personajes que está mejor llevado a la pantalla, pero al mismo tiempo también uno de los que más pierde. En El despertar del leviatán los capítulos del inspector contaban con monólogos interiores y una estilo narrativo propio de la novela negra que ha intentado trasladarse lo mejor posible a la serie, pero que no consigue evitar que el personaje pierda parte de su carisma. Aun así, sigue siendo uno de los mejores en la adaptación televisiva.

Avasarala

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«A su lado había una abuela ataviada con un sari de un color brillante, una mancha amarilla entre todos aquellos colores pardos, añiles y grises. Estaba sentada, comía pistachos y tenía en la cara una sonrisa enigmática.»
La guerra de Calibán

Otro de los grandes aciertos para los encargados del Casting de la serie. Shohreh Aghdashloo es Chrisjen Avasarala. La actriz consigue imprimir al personaje esa misma sonrisa enigmática y lo hace con un tono de voz rasgado característico que le da aún más personalidad. La política terrícola se convertirá en uno de los personajes más importantes e interesantes a medida que avance la serie y en una de las últimas esperanzas para asegurar la paz del Sistema Solar.

Roberta «Bobbie» Draper

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«Se sentó al lado de Draper. La mujerona le lanzó una mirada. En sus ojos había cierto aire de reconocimiento que auguraba que aquello iba a ir bien. Puede que no supiera quién era Avasarala, pero sí había adivinado lo que era. Se la veía inteligente. Perceptiva. Y, qué cojones, aquella mujer era enorme. Y no por gorda… era grande.»
La guerra de Calibán

La presentación de Bobbie Draper en la segunda temporada de «The Expanse» no podía haber sido mejor. Una mujer hecha y derecha con los objetivos muy claros y una predisposición total a defender Marte y a ayudar al ejército. Los acontecimientos que veremos a lo largo de la segunda temporada de la serie (en su mayor parte) serán el preámbulo de lo que nos espera durante la segunda novela de la saga en la que Bobbie se convierte en protagonista y en la que le ocurrirá de todo, momento en el que la neozelandesa Frankie Adams tendrá que demostrar que es algo más que músculo y corpulencia.

Todavía no se ha confirmado la tercera temporada de «The Expanse», en la que es bastante evidente que la serie que internará por completos en los acontecimientos de La guerra de Calibán, pero después de la compra de derechos de distribución internacional por parte de Netflix y los comentarios positivos que siguen llegando día a día no es de extrañar que dicha confirmación no tarde en llegar. Abrochaos al asiento de colisión y preparaos para quemar a fondo en la Rocinante.  Ah, y aunque no tengamos la tercera temporada de la serie confirmada, sí que sabemos que La guerra de Calibán, la segunda novela de la saga, se pondrá a la venta a finales de 2017 en Nova.

Traducir Armada

Hablar de traducir a Ernest Cline es, sin ninguna duda, hablar de intertextualidad. De un cúmulo de referencias desbordante que en ocasiones llega a dejar de lado la narración para plantar una lista de películas, videojuegos y otros productos de la cultura popular más friki. Era algo que ya ocurría en Ready Player One; los que hayan tenido el placer de leer la primera novela de este escritor de Ohio que conduce un DeLorean, sabrán que era complicado encontrar una página en la que no se nombrara un videojuego, un juego de rol o una película. Vamos, que había una parte de la novela que tenía lugar en La tumba de los horrores de D&D, otra que calcaba los diálogos del principio de Juegos de guerra y hasta aparecía el mecha de Spiderman de la serie japonesa de la Toei de los años 70.

ARMADA

Traducir algo así añade un problema más a la ya de por sí complicada ecuación. ¿Han llegado esas referencias a España? ¿Tienen traducción? ¿Cómo se han traducido? No tenerlo en cuenta puede que dé como resultado un libro igual de disfrutable, pero gran parte del público objetivo de Cline va a saber de lo que está hablando y si da la casualidad de que el día anterior han visto Dune por enésima vez y leen, cuando aparece en la novela, la Letanía Bene Gesserit contra el miedo traducida de una forma diferente, van a enarcar una ceja. Traducir, en gran medida, es luchar contra las palabras para evitar que los lectores enarquen una ceja y lean la novela como si lo hiciera un nativo del idioma.

Recuerdo que uno de los problemas que relegué hasta casi el final de la traducción fue este diálogo entre Cruz y Diehl:

“Shit”” I heard Diehl shout over the comm. “I just lost my gorram shields because I’m already out of frakkin’ power!”

“Dude,” Cruz said. “You shouldn’t mix swears from different universes.”

¿Qué hace un traductor si en el doblaje en castellano nunca se tuvo en cuenta el «frak» de Battlestar Galactica ni el «gorram» de Firefly, pero no quiere perder la referencia a las series? Porque te obliga el propio diálogo y porque estás traduciendo una novela de Ernest Cline, este es el tipo de cosas que no puedes compensar de otra manera. Recuerdo que lo dejé porque quería encontrar algo guay. Las conversaciones entre los frikazos de Cruz y Diehl son unos de los puntos más divertidos de la novela y recuerdan a esas conversaciones tan «transcendentes» de los personajes de Kevin Smith detrás del mostrador de una tienducha de barrio. Ya podréis leer el resultado.

Pero no todo fue tan bonito. Como veréis cuando leáis la novela en castellano, Armada es un constante ir y venir de citas y referencias a películas de ciencia ficción y algunas de esas citas son literales. Cuando uno se encuentra con una de estas citas, lo normal es ir a la versión en castellano de dicha película y sacar el texto tal y como llegó a nuestras pantallas de cine, para que la reacción del lector español sea exactamente la misma que la del lector que la lea en inglés. El problema surge cuando algunas de esas citas se cargan por completo un chiste o cuentan uno mucho peor. Pero así es como llegó y así es como tiene que estar. Habrá gente que lo recuerde y puede que hasta le haga gracia a alguien. Recuerdo que me ocurrió por ejemplo con esta cita en la que Chén hace referencia a un diálogo de la película Están vivos, protagonizada por el luchador Roddy Piper:

The somewhat imperfect English translation popped up on my HUD: “We are coming here to kick ass and chew bubblegum, and we have no more bubblegum!”

En la película en castellano no hace tanta gracia, pero, de nuevo, aquí lo importante no es que el lector se ría por un chiste, sino que sepa que pertenece a esa escena y película en concreto. Y Cline se cerciora nombrándola más adelante.

6931gCuando se cumplen unos mínimos de corrección lingüística, el oficio de la traducción podría resumirse en una constante toma de decisiones y, como ocurre con todas las decisiones, habrá a quienes les gusten más y a quienes les gusten menos. Yo espero que las mías gusten a todos los lectores de la novela (aun a sabiendas de que es imposible), pero quedo a disposición de todo aquel que quiera charlar sobre el tema. Armada, igual que Ready Player One, es una novela entrañable que pone a prueba nuestra nostalgia. Espero haber estado a la altura y que los lectores sean capaces de reconocer todas las referencias a la cultura popular que pueblan la novela, ya que al fin y al cabo es uno de los elementos más llamativos de los libros de Ernest Cline. Yo me lo he pasado pipa traduciendo Armada y me encantaría que, como mínimo, os lo paséis igual de bien leyéndola.

Texto: David Tejera